Facturas electrónicas y pagos electrónicos: adiós al talonario

PUBLICADO EN DIARIO EL HERALDO DE CONCORDIA  EL 14/3/2018 -textual- -

En esta segunda entrega, queremos hacerle llegar al lector nuestra visión sobre algo que, a esta altura, todos deberíamos manejar de manera casi natural, pero por diversos motivos nos resistimos o lo esquivamos: LA FACTURA ELECTRONICA Y LOS PAGOS POR MEDIOS ELECTRÓNICOS.


Esto no trata de ser un artículo técnico ni explicativo de cómo funciona o en qué casos aplicar facturar electrónicamente o pagar a través de medios electrónicos, solamente trataremos de dejar el tema planteado con sus particularidades y resistencias para que podamos verlo más amigablemente. Como inicié mi primer entrega, la idea es que estos escritos sirvan en su economía doméstica, Pyme o proyecto que desee encarar, ayudando a desenvolvernos en nuestras operaciones diarias, lo más ordenada y responsablemente posible.

FACTURA ELECTRONICA

Actualmente, la factura electrónica se ha instalado para quedarse. La mayoría de los comerciantes (Responsables inscriptos o Monotributistas), autónomos, y hasta exentos si quisieran, deben o pueden facturar electrónicamente. Pero ¿qué implica esto ciertamente en nuestros roles de consumidores o comerciantes?. Es un verdadero cambio de paradigma, un gran paso de transparencia en nuestras operaciones de compras y ventas de todos los días. Implica la simplificación, ahorro de procesos y la disminución en cantidades inmensas de papel. Implica entre otras tantas cosas, comprender que todo cambio, necesita un tiempo de adaptación, y en eso estamos.

Ahora bien, imagino que Ud. lector se estará preguntando por qué un profesional en Ciencias Económicas, un Contador Público, habla tan bien y aplaude de pie que estemos transitando este cambio hacia la factura electrónica como único medio de facturación. Y sí estimado, aunque Ud. lo vea como algo malo que no debió llegar nunca o como algo que vino a complicarle la vida, voy a tratar de ver el lado bueno y el por qué de amigarnos y ser todos más económicamente responsables.

Insistiendo con las bondades de, a esta altura, nuestra amiga la factura electrónica, le mencionaré algunos de los beneficios que conlleva dejar de lado el viejo talonario (algunos lo llaman facturador) y la informalidad en nuestras operaciones comerciales, para pasar a tener:

Seguridad y rapidez en la emisión de los comprobantes;

Reducción en el costo de emisión de comprobantes;

Simplificación en el posterior proceso de la información;

Mejor servicio al Cliente

Mayor control de las operaciones por parte de quien compra y de quien debe controlar (el fisco).

Reducción significativa del uso de papel.

Ahora bien, para que realmente sea un mecanismo que documente las compras y las ventas de manera eficiente, y sea seguro y beneficioso para todos, falta que sea mucho más universal y sobre todo, que los actores de ambos lados del mostrador empecemos a usar la tecnología de manera correcta y útil.

No le tengamos miedo a las nuevas tecnologías aplicadas que nos facilitan la vida, y seamos ciudadanos responsables que pedimos, exigimos y ayudamos a controlar que una simple compra/venta, sea como deba ser.

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