El sector tambero alerta por la crisis de rentabilidad

El sector tambero atraviesa una crisis marcada por altos niveles de endeudamiento y una rentabilidad casi nula, estimada en apenas un 0,3%. Aunque el mercado de exportación ha mostrado cifras récord, este beneficio no llega al productor. Esta situación obligó al cierre de más de mil tambos desde finales de 2023. 

La crisis lechera actual presenta las siguientes complejidades a nivel nacional y regional:
  • Márgenes negativos: Tras seis meses consecutivos de pérdidas, los productores apenas alcanzaron una mínima rentabilidad durante mayo, percibiendo un promedio de \(\$(505)\) por litro, valor que se ve opacado por los altos costos financieros operativos. Entidades de la región centro, como MEPROLSAFE, han declarado el "Alerta Rojo" por el deterioro económico. 
  • Concentración y cierre: La cantidad de establecimientos lecheros viene en caída sostenida (se contabiliza un retroceso interanual del 2,6% en los últimos meses), mientras aumenta la escala de los tambos que logran sobrevivir, concentrando la producción en menos manos y en rodeos más grandes.
  • Consumo interno golpeado: La caída del poder adquisitivo afectó fuertemente el mercado interno; según reporta el OCLA (Observatorio de la Cadena Láctea Argentina), el consumo de leche fluida registró una baja drástica.
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El sector tambero alerta por la crisis de rentabilidad: "Los costos son muy altos"

Pablo Riva, productor tambero y referente de CRA y CARSFE, que la falta de previsibilidad, el alto costo de producción y la escasa rentabilidad ponen en riesgo la continuidad de miles de tambos.

En diálogo con Canal E, Pablo Riva, productor tambero, miembro de la Sociedad Rural de Las Colonias y coordinador de la Comisión de Lechería de CARSSFE y CRA, aseguró que el sector atraviesa una situación crítica por el aumento de los costos, la falta de financiamiento y el cierre progresivo de establecimientos.

"Los costos realmente son muy altos", afirmó, al señalar que "el precio de lo que nosotros producimos está planchado desde hace más de ocho meses". Entre los principales factores que afectan al productor mencionó el aumento del combustible, la alimentación, la presión impositiva, el elevado costo financiero y la falta de créditos de mediano plazo.

El referente tambero también advirtió sobre el proceso de concentración que vive la actividad. "Antes teníamos 20.000 tambos y hoy hay 8.500", recordó, y sostuvo que esa reducción tiene un fuerte impacto económico y social en las comunidades del interior.


Precios estancados y falta de previsibilidad
Riva explicó que un productor promedio recibe actualmente "500 o 510 pesos por litro que recibe en la puerta del campo", aunque aclaró que el sistema de comercialización debería avanzar hacia un esquema basado en sólidos lácteos.

En ese sentido, insistió en la necesidad de reglas claras para planificar la actividad. "Hay que tener una mejor comunicación con el sector, tener reglas claras, tener previsibilidad", sostuvo, al remarcar que el contexto económico obliga a modificar la forma de gestionar los tambos.

Además, recordó que "el productor también no es formador de precios", ya que vende la materia prima a la industria y luego intervienen los procesos industriales y comerciales hasta llegar al consumidor.

Cierre de tambos y desafíos para exportar
El productor confirmó que la crisis ya está provocando el cierre de establecimientos. "Está habiendo cierre de tambos", aseguró, y explicó que muchos establecimientos sobreviven mediante "ventas de animales o un descarte acelerado", una estrategia que permite afrontar urgencias financieras pero compromete la producción futura.

Respecto de las oportunidades de crecimiento, destacó que la apertura de nuevos mercados internacionales exige elevar los estándares productivos. "Tenemos que levantar la vara", afirmó, al referirse a los requisitos de trazabilidad e infraestructura que demandan destinos como la Unión Europea.

Finalmente, Riva reclamó que el diálogo entre productores, industria y Gobierno se traduzca en medidas concretas. "La buena voluntad en el diálogo se transforme en acciones concretas, porque hay determinados sectores en los cuales no les queda mucho tiempo", concluyó.



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